sábado, 31 de enero de 2009

Sola...



No llores…

No estás sola…

Yo estoy contigo…

No me mires por favor…

Hoy nuevamente me he roto en pedazos y yo sola he tenido que recoger mis trozos y volverlos a componer con algo de orden y concierto en mi mente y en mi corazón. Y el pegamento aún no se ha secado por lo que aun podrías ver las grietas.

Así que por favor, no me mires. Pues sólo verás los vestigios de mi alma destrozada. Y me da vergüenza que me vean en éste estado, tan deplorable.

A veces me pregunto por qué me quiebro con tanta facilidad. Mis alegrías son genuinas y nunca finjo una sonrisa. Sin embargo me siento haciendo equilibrio en una cuerda floja que no se termina y a veces el más mínimo soplo de viento me hace caer y no siempre logro sujetar la cuerda con las manos antes de precipitarme al vacío…


No me mires por favor…

Las lágrimas han vuelto a escaparse de mis ojos. Lágrimas que queman mis mejillas ya que están compuestas por la acidez que normalmente no demuestro pero que, como todo ser humano, llevo dentro de mi. No las veas, no las sabrás comprender. No entenderás por qué mis lágrimas lloran, no entenderás que lo hacen por mí…


No me mires por favor…

Déjame recuperarme, y para eso no necesito tu ayuda, lo he hecho muy bien toda mi vida yo sola.

No me creas… No lo he hecho muy bien nunca. No tengo muy buena perspectiva cuando se trata de reconstruir el mosaico de mi vida, me mareo cada vez que lo intento, así que siempre algún trozo me queda torcido y sigue molestándome por un tiempo. Pero no te preocupes, de todas formas estoy acostumbrada a resolverme yo sola.


No me mires por favor…

No voy a soportar tu escrutinio por mucho rato. No juegues con mi vulnerabilidad. No me regales esa mirada tuya tan displicente. No me pongas en evidencia de esta manera.

No seas cruel. He resbalado de mi cuerda floja, le puede pasar a cualquiera, ¿no?

Estoy segura de que incluso tú has sentido alguna vez que los vientos amenazan con hacerte caer.

Si, sé lo que estás pensando por la manera como pones los ojos en blanco. Ya lo sé. La mayoría de las personas caen por culpa de los vientos.

Yo, yo simplemente me la vivo resbalándome… No es mi culpa ser tan torpe, o quizás si, quién sabe…


No me mires por favor…

No te burles de mi sueño de tener alas para escapar de aquí. Ni de mis ganas de tener el valor de atarme una piedra en los pies y ahogarme en cualquier piscina de niños ricos. No te burles de mis delirios.


No me mires por favor…

Desearía que esta historia fuese ficticia, sin embargo no lo es. No me voy a despertar en cualquier momento y tú no puedes venir a darme un abrazo o a ofrecerme tu hombro para descansar un rato…

Tú eres mi única compañía y ni siquiera te puedo alcanzar, ya que cuando lo intento, un muro frío se interpone en mi camino.

Eres mi única compañía y haces que me sienta más sola aún…


No me mires por favor…


No llores…

No estás sola…

Yo estoy contigo…

No sigas mintiéndome. Sabes tan bien como yo que estoy aun más sola que antes.

La del espejo me ha mirado como pidiéndome disculpas, para luego reírse cruelmente. Luego he dejado de verla, al deslizarme hasta el suelo para llorar quedamente un rato más…

Sola…

Siempre he llorado sola...

1 Amapolas se marchitan...:

Algún Poeta de Quinta dijo...

"La del espejo me ha mirado como pidiéndome disculpas, para luego reírse cruelmente"