domingo, 10 de mayo de 2009

El hombre que esperaba...


Ella se fue... Un día, cuando la niebla matutina se levantó, ella simplemente ya no estaba...
Y él, aturdido, decidió esperar su retorno...
Se fue al camino de la montaña, se sentó bajo un Roble, recogió sus piernas, cobijó sus hombros bajo una manta, cerro los ojos y se dispuso a esperar...

Pasaron días...

Meses...

Años...

Y en todo ese tiempo él no dejó escapar un sólo suspiro, nunca parpadeó, nunca se movió. El sólo esperaba...

El Roble sentía lástima por él, y con el tiempo entretejió con sus raíces un pequeño refugio para aquel hombre que esperaba, ese hombre a quien los insectos no perturbaban ni la lluvia le mojaba por respeto a su tenacidad e inquebrantable esperanza...

Y los años siguieron pasando... Y aquel hombre seguía a la espera. Y se comenzó a fundir con la naturaleza que le rodeaba, y empezó a sentir en su corazón el latir del espíritu del Roble que le cobijaba.

Y un día escuchó los murmullos de lástima del Roble hacia él, y desde su corazón le preguntó:
-Mi querido Roble, tú que has velado por mí durante tan largo tiempo por favor dime, ¿Has visto desde tus alturas a mi amada? Es una una doncella de voz de sirena, ojos de espejos, sonrisa de plata y que cuando vuela hasta la luna se ve opaca.

El Roble negó con un susurro de sus hojas. Pero desde ese día todos los seres que conocían al hombre que esperaba iniciaron la búsqueda de la doncella que opacaba a la luna...

Más años pasaron y ella no aparecía...

Un día, el rumor llegó a oídos del viento, y éste aseguró saber dónde se hallaba la mencionada doncella. El Viento buscó al hombre que esperaba y le habló, y el hombre en su corazón sintió sus palabras:

-Hombre que esperas, he venido a responder tu interrogante. Tu doncella, por su arrebatadora hermosura fue víctima de la envídia de aquellas que deseaban ser como ella. Yo, que veo más allá de las apariencias terrenales sé donde se encuentra. Tú, hombre que esperas, siempre la tuviste frente a tí, pero no pudiste verla ya que esperabas que ella volviera a tí y no se te ocurrió que quizás ella necesitaba que la buscaras... Y ahora, ella agoniza y morirá sabiendo que nunca la supiste ver...

El hombre recibió estas palabras y sintió cómo su alma se derrumbaba... Lentamente abrió los ojos, tarea nada fácil pues estaban cubiertos de musgo, y cuando la luz dejó de lastimar sus pupilas vio al otro lado del camino los despojos de un lirio, en el que aún quedaba un pétalo, casi marchito y a punto de caer, resignado, al suelo...

El dolor cruzó por el corazón de aquel hombre, amenazando con volverlo pedazos, y él intentó adelantar una mano para alcanzar aquella flor agonizante y siquiera pedirle perdón.
Pero nunca pudo hacerlo...
Durante años, mientras esperaba, se mantuvo al borde del tiempo, pues dejó de ser hombre al fundirse con lo que le rodeaba, pero apenas rompió la conexión y volvió a ser un hombre, el tiempo fue implacable.
Cientos de años se acumularon en su cuerpo en apenas un instante, y el hombre supo que no podía escapar, su hora había llegado.

Cuando supo que moría, dirigió su nublada vista hacia la flor, hacia su amante que moría junto a él...

Con su último suspiro, una lágrima brotó de uno de sus ojos mientras de la flor caía el último pétalo...

Antes de que éstos tocaran el suelo, el Viento los recogió. Miró los cuerpos inertes en el camino y suspiró...

Subió a lo alto de la montaña y dejó caer la lágrima del hombre que esperaba. Esta se transformó en una lluvia leve que dejaba a su paso una estela que olía a arrepentimiento y a dolor...

Luego dejó caer el pétalo marchito, el cual se convirtió en una neblina densa que olía a tristeza y soledad...

El viento suspiró de nuevo y antes de irse, guardó para sí una gota de lluvia y un jirón de niebla para nunca olvidar el aroma de un amor defraudado...

Mis queridos lectores, de nuevo perdonen mi ausencia, pero estoy en el curso introductorio de la carrera, salgo de mi casa a las 7 de la mañana y llego casi a las 7 de la noche, y pues, casi no me queda tiempo de nada... Sin embargo, aunque el sueño me gane, intento leer lo más posible en sus blogs, me hace feliz leerles y saber que me leen...
Mil gracias a mis nuevos lectores por agregarme a sus listas de lectura y agregar flores en mi jardín, y de nuevo gracias a los que curiosean en mi otro blog!
Se les quiere!
Beshos!

13 Amapolas se marchitan...:

Misha dijo...

Parece duro, pero seguro que sales adelante con mucha fuerza y voluntad, espero que te vaya bien.
Ya esque ni puedo escribir, ha sido tan.. preciosamente sútil. Tu texztos refleja un sentimiento, cuando sentimos que algo ha estado siempre hay delante y no hemos querido cojerlo.
Ha sido de lo mejor que he leido en mi vida, podré un trozo en mi blog.

setequieree!
:D

Destructor de Mentiras. dijo...

fino

Đαмιαn dijo...

Muy Bueno :D

BLIS dijo...

vaya, estoy algo triste y me ha afectado bastante tu relato.Cuento romantico y melancolico donde los haya.
Acepto tu invitacion a volar ^^

Adrianina dijo...

Un dejo de melancolía muy marcado nos dejás en este texto. Belo y triste a la vez.
Suerte con tus estudios.

Besos y te sigo leyendo.

Elisabeth dijo...

me ha gustado mucho mucho


besitossss

Kimberly dijo...

Vaya, esperaba que se diera cuenta antes. Pero ha sido demasiado tarde...
Qué triste. :/

Un beso!

kayako saeki dijo...

Eres una eskritora magnífika !!!
Me has hecho aflorar toda la sensibilidad ke kreía perdida...

Muchas veces tenemos la felicidad delante de nosotros y no somos kapaces de darnos kuenta....

Un beso...

val dijo...

me gusta mucho mucho todo...

suerte

besos desde este rincon

.Amazonica dijo...

Que bonito texto, me gusto muchoo :)

un besoo ♥♥

unapareed dijo...

Esa sensacion fea que se siente en todo el cuerpo al saber de todo el tiempo que hemos perdido, por eso la vida me enseño a salir a buscar las cosas..
Saludos y muchisima suerte en el curso=)

Jorge Luis Jaimes dijo...

que buen escrito eres muy buena, te felicito de corazón. Transmites mucho y tienes fuerza en lo que escribes, eso es un verdadero don el que tienes.
estaré por acá...
un beso.
jorge luis.

Ana Muela Sopeña dijo...

Qué lindo cuento.

Siempre es bueno salir a buscar lo que queremos ya que en cualquier momento puede venir la muerte súbita.

Te felicito.
Un abrazo
Ana